El final feliz tras reacomodar un sueño

El final feliz tras reacomodar un sueño

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Alba Agurcia encontró la felicidad tras reacomodar el sueño que buscaba. FOTO: Cortesía.

Hace  24 años dejó Ocotal.  Era ya bachiller, tenía 18 años y una hija de cinco meses de nacida.  Su meta era la de  criar a su pequeña junto a su padre, un francés que había conocido en el pueblo y con el cual tenía la intención de formar una familia.

Con eso en su mente, Alba Agurcia Vílchez, emigró.  En Francia la vida le dio de todo. Se casó y tuvo tres hijos. Aprendió el idioma y se adaptó.  Trabajó y no fueron oficios fáciles, pues debió laborar como sirvienta, pero con el paso de los años logró formarse gracias al Estado francés.

Hoy su vida es otra, con una nueva pareja y otra hija, labora en una Clínica de Rehabilitación y durante las vacaciones suele viajar a Ocotal con su familia.

En el pueblo le encanta recorrer sus calles, recordar, y sentir el calor de su  familia y amigos.  Algo que también disfrutan sus cuatro hijos, quienes aman sus raíces.

De Ocotal, además adora su tranquilidad, ya que en Francia la vida es “atareada y se trabaja duro”, según reflexiona.  Vivir bien en el país europeo, toma años para un migrante.

A futuro, Alba espera seguir visitando su tierra de origen, pues Ocotal siempre está en su corazón.

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