Si mira a un anciano hablando con Patricio Marín ¡No lo toque!...

Si mira a un anciano hablando con Patricio Marín ¡No lo toque! Puede que no sea humano

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La obra de Patricio Marín, con mucho de hiperrealismo, resulta increíble. FOTO: WPR

Si usted ve un anciano junto al pintor de Susucayán, Patricio Marín, no lo toque, puede que lo que está viendo no sea un ser humano, sino uno de sus cuadros.

Este es el arte de Patricio Marín, así, con nombre y apellido en cada cita, como los buenos pintores.

Uno ve en sus obras el reflejo de un paisaje en el iris, los pelitos tiernos de una mejía, el esfuerzo dentro de los músculos de un par de bueyes, y hasta juraría que se mueven los pétalos de la rosa blanca en uno de sus cuadros.

Gracias al padre Francisco Robles, terminó aprendiendo del maestro hondureño de la pintura, Julio Ortega.

Hoy, este excepcional artista, pariente del héroe sandinista Rufo Marín, es el pintor neosegoviano vivo más trascendente.

Sus obras ya se han presentado en varias exposiciones y han impresionado. Además da clases de pintura los domingos en Ocotal.

Así que cuando vea la firma de Patricio Marín en un cuadro, saque pecho, es de los nuestros.

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