Una neosegoviana a la que la disciplina la llevó lejos

Una neosegoviana a la que la disciplina la llevó lejos

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Ena Pérez es ejemplo de disciplina, tiene un profesorado en teología pastoral... y sigue usando su bolso cruzado en el torso.

Cuando uno es demasiado joven puede que no entienda para qué sirve ser disciplinado, pero Ena Pérez es ejemplo de su importancia, y ahora tiene acceso a ver de primera mano avances médicos de última generación.

Igual que ahora, Ena usaba un bolso cruzado en el torso, pero gracias a su perseverancia, hoy es testigo directo de los adelantos de la medicina para estabilizar a personas con mal de Parkinson.

Esto porque se destaca como enfermera en Neurología en la ciudad de Cortrique, Bélgica, tras haber aprendido a hablar en holandés y francés.

No fue fácil, porque siempre hay dificultades en cualquier país, pero dice que luchó “como leona” por cumplir las metas de estudio.

“Vivo agradecida con mi gente, con los profesores del Instituto Leonardo Matute, con mis compañeros, mis amigos, mi familia, con las hermanas franciscanas… nosotros crecimos en aquellos años difíciles de la guerra, y  eso fue una escuela para la vida”, afirma.

En Bélgica Ena es especialista en atención geriátrica, una rama que atiende a pacientes de la tercera edad, pero en Ocotal ella apoya a jóvenes y niños para que puedan estudiar.

Y como buena neosegoviana, Ena siempre vuelve a su tierra… con mucha disciplina.

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