El primer cartógrafo de Ocotal nació de la represión política

El primer cartógrafo de Ocotal nació de la represión política

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Alejandro Ponce disfruta haciendo mapas y tarjetas de invitaciones especiales a mano. FOTO: A. Aguilera.

En los años 60 Alejandro Ponce era un joven maestro de Ocotal cuando fue interceptado por  la Guardia Nacional y prácticamente obligado a huir de la ciudad. El régimen creyó eliminar un problema, pero lo que hizo fue crear condiciones para el surgimiento del primer cartógrafo de Nueva Segovia.

Al principio no fue fácil, pues debió dejar atrás a su familia. “Me sentía desolado, lleno de miedo, pero no tenía de otra”, recuerda Ponce, quien hoy tiene 75 años de edad.

En 1963 un anuncio en el periódico le cambió la vida cuando peor se sentía. El cartel ofrecía tres becas para estudiar en Panamá la carrera de Cartografía, que en Nicaragua no existía. Ponce, un estudioso por naturaleza, no perdería la oportunidad entre 22 aspirantes.

“Recordé que en sexto grado mi profesor, Carlos Tercero, siempre nos animaba con nuestros mapas, nos estimulaba.  A mí me decía: ¡qué lindo está esto! Y eso probablemente influyó para animarme… para mí sorpresa y felicidad, quedé entre los tres mejores del país”, recuerda.

Pero la alegría le duró  poco. No sabía hacer cálculos complejos. Sin embargo, a la hora del examen su tutor no se fijó en los resultados, sino en su determinación.

Y luego había un obstáculo más grande: para estudiar debía dejar de trabajar durante dos meses, en los que no podría sobrevivir ni enviar dinero a su familia en Ocotal.

 “Pero Monseñor Madrigal me ayudó, me dio 1.800 córdobas, que era mucho en esa época, y así pude lograrlo”, rememora.

Así cambió la historia de Ponce, y nació el primer cartógrafo de Ocotal, en su tiempo fue considerado del mejor de Nicaragua, prestigio que los expertos reconocen hoy en diferentes instituciones del país.

Ponce se siente realizado, tras jubilarse dedica su tiempo a su otra pasión: el dibujo. Hace tarjetas de invitación artesanales soñadas, que vende por encargo.

“Mi consejo para las nuevas generaciones de Ocotal, es que nunca se den por vencido”, puntualiza.

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