De niño lustrador a ingeniero, la fascinante historia de Denis Castellón

De niño lustrador a ingeniero, la fascinante historia de Denis Castellón

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Arriba Denis, el niño lustrador, abajo convertido en ingeniero. Foto: Cortesía.

Es el cuarto de siete hermanos, hijo de padres campesinos que emigraron a Ocotal desde Bosawás, evacuados por la guerra, en 1984. Para entonces él tan solo tenía dos años de edad y un futuro como vendedor ambulante, lustrador, deportista, actor, obrero y fotógrafo, así lo recuerda Denis Castellón, hoy todo un ingeniero.

Creció en el barrio Roberto Gómez, de Ocotal, donde la única opción que encontró su familia fue la venta ambulante. Para ayudar a sus padres, Denis empezó a vender cuajada, pan, lotería, charamuscas (helados), papitas, roquillas y todos los productos que le llegaran a sus manos. “Nunca me dijeron que lo hiciera, pero yo quería ayudar”, recuerda.

LUSTRADOR DESCALZO

También lustraba zapatos en La Cootran, uno de sus tantos hogares de infancia. Cuando comenzó a estudiar primaria, sumó otro oficio: cortador de café, para comprar los útiles escolares.  Eran jornadas laborales de medio o tiempo completo, pero sin dejar de estudiar.

“En su casa no nos preocupaba más que la comida… nos tocaba traer agua del río porque no había agua potable en el barrio”, recuerda. Su situación económica era tan difícil que usó zapatos, de manera constante, hasta que tenía 16 años de edad.

Su papá, hoy fallecido era su guía, les mostraba con ejemplos los peligros de la calle, y eso lo motivó  a cambiar de vida,  aunque admite que durante un tiempo fue indisciplinado y expulsado tres años seguidos de quinto grado.

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Su mamá acudió al Instituto para la Promoción Humana (Inprhu), y de su mano, la entidad le ayudó a organizar sus tiempos y actividades en escala de prioridades.

Así, Denis mostró sus destrezas: fue futbolista, imitador, cuenta chistes y buenísimo en matemáticas.

Eso lo fortaleció en  secundaria, la cual llevó por la noche para poder trabajar en serigrafía, carpintería, albañilería y fotografía.

Al culminar su quinto año, un primo le comentó que existía la Universidad de Ingeniería (UNI) y así decidió realizar el examen de admisión en la carrera de Ingeniería Civil, ahí logró que le exonerarán la prematrícula, pues no sabía que se pagaba.

Denis clasificó, pero  no tenía dinero para iniciar el año y fue la exalcaldesa Martha Adriana Peralta, (q.e.p.d), quien le ayudó con 500 córdobas, y con ese dinero se enrumbó a Managua.

SIGUIÓ TRABAJANDO A PESAR DE LA BECA

En el primer año trabajó en el bar de un tío para ayudarse con los gastos, y luego  contó con la ayuda de la UNI, donde a partir de segundo año tuvo beca completa por su comportamiento y buenas notas, así logró graduarse como Ingeniero en 2006.

“En 2009 terminé mi monografía, que se enfocó en el diseño del sistema de drenaje pluvial de la cuenca sur de Ocotal”, cuenta Denis.

Desde entonces trabaja en su profesión, pero también dedica parte su tiempo a su otra pasión, el teatro.

Hoy día es un ejemplo, especialmente para todos los niños y niñas que trabajan como vendedores ambulantes para subsistir.

A ellos él les lleva el mensaje de que no hay que dejarse vencer.  “Hay que romper esquemas, roles, creer en que sí se puede mejorar el futuro”, recomienda.

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