El Coloso de Nueva Segovia que superó a su petulante creador

El Coloso de Nueva Segovia que superó a su petulante creador

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El Coloso de las Segovias superó en fama y proyecciones a Anastasio Somoza García. FOTO: A. Malespín.

Por más de 50 años la entrada de Ocotal ha sido custodiada por “el Coloso de las Segovias”, el puente de piedra y concreto que se eleva imponente sobre el río Coco.

El puente fue erigido durante la administración del dictador Anastasio Somoza García (1896-1956), quien lo inauguró en 1954, y cuyo nombre quedó inscrito en sus pilares de piedra y concreto, de 14 metros de altura.

Los ocotaleanos llegaron acompañados por sus familias. Obreros, albañiles, ingenieros, todos querían ver el prodigio que unía a Nueva Segovia con el resto del país.

EL COCO JAMÁS LO DESTRUIRÍA

“Este puente será indestructible”, decían algunos, “ni siquiera el Coco podrá subir hasta arriba”, dijeron otros, asombrados por la altura de los pilares del puente, diseñado por Lacayo Fiallos.

Los sombreros de las damas y trajes de los caballeros sobresalían entre la multitud, Somoza García se hacía paso acompañado por la Guardia Nacional, además de él estaba el acalde de Ocotal, Bernardo Sotomayor.

La música y la alegría de las personas se hacían notar, era una obra colosal encomendada por Somoza, era un puente “indestructible”.

Fue tanta la importancia del acontecimiento que el mismísimo fundador del “son nica”, Camilo Zapata, animó a la inauguración.

MIRÁ AQUÍ LAS BONDADES DEL RÍO

Los ingenieros de la obra sostenían la cinta que iba ser cortada por Somoza, mientras obreros y campesinos de la zona, desde las riberas del río, leían el nombre del dictador grabado en los pilares del puente.

La cinta fue cortada por “El General Somoza”, y los gritos de júbilo y celebración no se hicieron esperar, el puente que unía Las Segovias con el resto del país era inaugurado.

Tal fue la impresión causada por aquel gigante, que de inmediato se le apodó “el Coloso de las Segovias”, pese a que su nombre verdadero era “Puente Somoza”.

El nombre Somoza, inscrito en sus pilares, significó para muchos el poder del dictador y del hombre sobre la naturaleza, ya que el caudal del río “nunca rebasaría” su nombre.

EL HOMBRE VS LA NATURALEZA

Pero el poder del hombre ante la naturaleza fue puesto a prueba en 1998, cuando el huracán Mitch afectó a Nicaragua. El río Coco demostró su verdadera fuerza, superando los 14 metros de altura de los pilares, ahogando por completo el nombre del dictador y levantando la plancha del puente como si de papel se tratase.

La corriente enfurecida del Coco arrastró consigo las pretensiones de un dictador ya derrocado, mostrando así su fuerza a los neosegovianos.

Meses después el puente fue reconstruido, pero si bajás a la cuenca del río, aún se observa el nombre de Somoza en sus pilares.

Su construcción y reconstrucción, más que representar las pretensiones de un dictador, representa la fortaleza de su gente, la resistencia a las adversidades y la adaptación a lo nuevo.

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