Una visión empresarial innata produjo una emprendedora precoz

Una visión empresarial innata produjo una emprendedora precoz

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La visión empresarial ha llevado lejos a Karen Melgara. Foto: Cortesía.

Una visión empresarial innata hizo de Karen Fernanda Melgara Paguaga una emprendedora precoz, y hoy, a sus 23 años de edad, es dueña de una firma que elabora y distribuye productos naturales de belleza o para el cuidado de la piel.

Karen afirma que nació con una perspectiva empresarial sin límites, heredada de una familia que se dedicó a trabajar por cuenta propia, lo cual la hizo decidirse desde muy pequeña a tener su propia empresa cuando fuera grande.

Pero tener los genes y el sueño no le hizo el camino más fácil. Estando en la universidad Karen, durante tres años, en vez de regresar a su casa a descansar en vacaciones, trabajaba, con dos objetivos en mente: ahorrar y ahorrar.

NO PERDER LA VISIÓN

“Emprender no es una cosa fácil, todos pasamos por situaciones frustrantes, cosas difíciles, porque no siempre te va bien, si renunciás, tirás todo lo que antes hiciste a la basura y si seguís, igual van a continuar las pruebas, pero vos lo vas a ir superando”, comenta Karen.

Su empresa, KAMELL, que salió de esos ahorros, de más ahorros, y de una y otra prueba, produce aceite de coco, crema de coco, crema de vainilla, jabón de aceite de coco y ajonjolí, en diferentes presentaciones,  que vende a precios accesibles.

Pero Karen no se limita a producir y vender, se mantiene activa en capacitaciones sobre control de calidad, atención al cliente, finanzas, marketing y publicidad. Ella misma maneja sus redes, y trabaja con un equipo de personas que le apoyan en diversas funciones.

VOLVIÓ Y TRIUNFÓ

A diferencia de la mayoría de jóvenes ocotaleanos que se ven obligados a irse del pueblo para trabajar o hacer su vida, Karen decidió regresar y creer que sí se puede emprender en Ocotal.

“Siempre he creído que los jóvenes tenemos la capacidad para llevar a cabo nuestros sueños, aunque sea difícil empezar, porque muchas veces no tenemos los recursos, o no tenemos los contactos, pero debemos romper esas barreras y afrontar nuestros miedos”, destaca.

La dedicación, seguridad, esfuerzo y orden, han llevado a que en el último año esta chavala haya hecho realidad uno de sus sueños, fortalecerse como empresaria.

Hoy sus productos no sólo los vas a encontrar en Ocotal, también en Jalapa, o en los departamentos de Rivas, Matagalpa o Managua, y pronto quizá fuera de las fronteras.

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