Los suelos de Nueva Segovia que se hinchan cuando llueve

Los suelos de Nueva Segovia que se hinchan cuando llueve

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Algunos suelos de Nueva Segovia se hinchan con la lluvia y se agrietan sin ella. FOTO: Wpr

Nicaragua tiene suelos de diferentes tipos, entre ellos, unos que se hinchan cuando llueve y “adelgazan” en los meses secos. Una parte de estos están en Nueva Segovia.

Se trata de los suelos vertisol, que se pueden ver a simple vista aunque no siempre somos capaces de identificarlos cuando están hinchados. Para el ojo inexperto es más fácil localizarlos cuando están “flacos”, pues las grietas los delatan.

EN JALAPA Y QUILALÍ

Según los registros del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), los suelos vertisol ocupan el 6,6 % del territorio de Nueva Segovia, más o menos el tamaño del municipio de Ciudad Sandino o de Corinto.

Aunque estos suelos están en casi todos los municipios del departamento, se encuentran tan dispersos, que no es tan sencillo ubicarlos en un mapa.

Los suelos que se hinchan durante la temporada lluviosa son tan raros, que en Nueva Segovia solamente se encuentra en cantidades relevantes en Jalapa y Quilalí, de acuerdo con el Ineter.

Y AQUÍ VERÁS EL ANTÍPODAS

Se trata de suelos superficiales que “se contraen formando grietas notables” durante la época seca del año, “y se expanden o hinchan, cerrándose las grietas, durante el período lluvioso”, indica la institución científica.

Cada grieta tiene por lo menos 1 centímetro de ancho y 50 de profundidad, señalan los registros.

Cuando estos suelos se hinchan en la época de lluvias, como ahora, las grietas se cierran, entonces se vuelven impermeables e impiden que el agua se infiltre.

Estos suelos, cuyo grado de evolución es clasificado como “mínimo”, ocupan unos 45,3 kilómetros cuadrados dentro del territorio de Nueva Segovia.

USOS LIMITADOS

Aunque sus características pueden sorprendernos, es difícil trabajarlos. “Sólo son aptos para ciertos cultivos bajo riego o para pastos y bosques”, advierte el Ineter.

Los ingenieros tampoco recomiendan que se construya sobre estos sin normas adecuadas, ya que por sus características pueden causar daños a las edificaciones.

Ahora que sabemos que no solamente nuestra piel se hincha, podríamos intentar reconocer cuáles son los suelos que experimentan esa transformación en Jalapa y Quilalí.

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