Neosegoviano en Costa Rica: Así es San José

Neosegoviano en Costa Rica: Así es San José

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La vida en el centro de San José es agitada. Foto: Cortesía.

Para ir a San José, capital de Costa Rica, tengo que levantarme temprano y tomar muchos buses. A veces necesito recorrer varias cuadras en la avenida central de la capital, que siempre está llena de transeúntes, vendedores ambulantes, policías y tiendas. En su mayoría, gente que “baja” de otros cantones (municipios).

Apenas bajas del bus, te topás con el primero de muchos semáforos peatonales. Para los neosegovianos que no conocen San José, esta es una ciudad muy bien señalizada y con el sistema peatonal más inclusivo, es decir, que sirve de guía para personas con discapacidad.

Cuando el semáforo se pone en verde, suena un pitido intermitente hasta que el semáforo se pone en rojo, algo así como un pollo llamando a la mama gallina. Esa señal ayuda a las personas ciegas a poder cruzar con seguridad.

Pronto te ves rodeado por tiendas, y personas que van y vienen con sus mascarillas y caretas. “Estamos en tiempos de COVID”, dicen. Es mejor andar precavido, uno nunca sabe.

  • Las personas van y vienen, algunos al trabajo y otros por las compras para el hogar. En esta capital centroamericana, la circulación peatonal se concentra en gran manera a través de sus tres avenidas principales.

Para prevenir el COVID-19, tratas de evitar las aglomeraciones. Puede ser difícil en el centro de San José, en este caso, es recomendable usar rutas alternas donde no circule tanta gente o “capearte” de los que no respetan el distanciamiento social.

EL MUNDILLO

El tapaboca puede ser algo sofocante, pero luego de un tiempo te acostumbras a usarlo. De todos modos, si se te olvida, los vendedores de mascarillas y caretas te siguen recordando la época en la que vivimos.

“¡Caretas a mil, mascarillas!”, pregonan. Mientras, otros venden pan para el que no pudo desayunar, o las famosas “pipas frías” (cocos con agua) para el que anda con sed.

Pasas por uno de los costados del Mercado Central de San José, recién abierto por la mañana. En su interior podés encontrar todo tipo de recuerdos y adornos artesanales costarricenses, el recuerdo ideal para cuando andas de visita.

  • También están las populares “sodas”, donde no podés dejar de probar los famosos “casados” (almuerzos), o desayunos típicos de la zona.

Por la Plaza de la Cultura, casi 700 metros de la terminal de buses que llegan desde Alajuela, hay vendedores de bisutería y recuerdos costarricenses, elaborados con sus propias manos.

A esta distancia, y pasando el Teatro Nacional, estoy a 100 metros del tercer bus que debía tomar. Me asomo para ver si no hay una fila tan larga para evitar la aglomeración, afortunadamente no hay tanta gente, el bus no ha llegado. Toca esperar, pero el bus aquí no tarda mucho, llego al trabajo, terminamos las grabaciones y luego a recorrer el mismo camino de regreso. 

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