Jícaro, el mítico y generoso árbol sagrado, común en Nueva Segovia

Jícaro, el mítico y generoso árbol sagrado, común en Nueva Segovia

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El jícaro tiene esta fruta, que transformó la mitología precolombina mesoamericana. Foto: Wpr

El jícaro, el mítico árbol mesoamericano, es muy común en Nueva Segovia. Algunas personas aún lo conservan en sus patios porque sus semillas y sus “jícaras” siguen siendo tan importantes como lo fueron para nuestros ancestros en tiempos precolombinos.

De sus redondos frutos sacamos las semillitas, que se utilizan para preparar ese rico fresco con leche de vaca llamado “semilla de jícaro”, y la horchata, bebidas muy representativas de nuestra cultura.

Las semillas son extraídas cuando el fruto está madurando, o sea, cuando tiene un tono café. Dependiendo de la bebida, se mezclan con cacao o arroz, acompañado de especias. Cuando todo está molido, se combina preferiblemente con leche y se toma frío.

DE DEBIDA Y RECIPIENTE

Estas bebidas todavía son populares en los mercados o parques del país, por supuesto que también en Ocotal.

Pero su semilla no sólo se ocupa para preparar fresco, de sus “jícaras”, o “jácaras huecas”, como se conocen sus frutos, también se hacen recipientes para bebidas, o cucharas.

Los recipientes se utilizan para beber pinol, pinolillo, chicha, o el mismo refresco de semilla de jícaro. También se pueden usar para degustar atol, atolillo o tibio, y si la fruta hueca es cortada en piezas pequeñas, estas sirven de cuchara.

Como hay muchos tipos de jícaros, la forma de los frutos también es variada. Desde pequeños y grandes, a muy redondos o alargados, estos últimos, usados frecuentemente como vasos para beber pozol o tiste.

LA PERDICIÓN DE UNA PRINCESA

La pulpa de sus frutos también contiene un alto índice de proteínas, algunas personas acostumbran a comerla, pero también es utilizada para agregarle un poco más de vitaminas al concentrado vacuno, o para el mismo fresco de semilla de jícaro.

El árbol de jícaro crece por toda Mesoamérica, por ello, forma parte fundamental en el relato de los orígenes del pueblo Maya-Quiché, o Popol Vuh. En la narración, la princesa Ixquic sentía la curiosidad de probar los frutos de un árbol misterioso que su padre no le dejaba ver.

CUESTIÓN DE CULTURA

Sin embargo, la curiosidad de la princesa la llevó a encontrar la cabeza del dios Hun Hunapu colgada del árbol de jícaro. Ella fue fecundada por la deidad y luego dio a luz a los dioses gemelos, quienes bajaron al inframundo para derrotar a las deidades de la muerte en el juego de pelota, y se convirtieron en el sol y la luna.

La historia y la utilidad del árbol de jícaro no es reciente y tampoco proviene de los colonos españoles, ya que desde tiempos ancestrales la especie es utilizada como leña, alimento rico en proteínas, como planta medicinal, o para preparar una rica bebida refrescante.

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