El hondureño del Deportivo Ocotal, un futbolista de los que ya no...

El hondureño del Deportivo Ocotal, un futbolista de los que ya no hay

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El hondureño Marcos Rivera su familia. Foto: Cortesía.

El volante hondureño del Deportivo Ocotal, Marcos Rivera, es un futbolista de los que ya no hay. Es leal a su equipo y en un día cualquiera se le encuentra atendiendo su venta de platillos tradicionales de su natal Honduras.

Es cierto que Marcos debutó con el Real Madriz, que lo “importó” de Honduras a los 21 años de edad en 2009, pero desde que se convirtió en un “guerrero” pudo poner en práctica el valor de la lealtad que afirma le caracteriza.

La lealtad del volante fue puesta a prueba tres veces el año pasado, cuando el Deportivo Ocotal cayó a la Segunda División.

HONDUREÑO A PRUEBA

“Las tres ofertas me la hicieron justamente cuando nos había ido mal, había caído de categoría (el Deportivo Ocotal), pero yo las rechacé porque soy de las personas que estoy en las buenas y en las malas, así como estuve en el equipo en las  buenas yo iba a seguir en el equipo en las malas”, subraya.

Y ese compromiso dio sus réditos, ya que a mediados de 2017 el Deportivo Ocotal volvió a la Primera División.

Pero ese no es el único momento adverso de la carrera de Marcos en Nicaragua. Cuando jugaba con el Real Madriz, el mayor rival del Deportivo, actuó como volante de contención, y aunque su físico era más ofensivo, sobrevivió porque lo dio todo por su exequipo, con el que vive agradecido.

PARTE DE UNA FAMILIA

Por suerte el profesor Leónidas Rodríguez, el mismo que lo llevó a Madriz, lo jaló un año después para el Deportivo Ocotal, donde ha dado muchas alegrías, con todo y alguna lesión que lo ha obligado a estar en la banca, según cuenta.

Marcos ya lleva siete años en el Deportivo Ocotal y se siente más cómodo que nunca en el plantel. “El equipo es parte de mi familia, la gente me ha acogido muy bien, aquí en Ocotal me casé con Diana (Chavarría) tenemos dos hijos, y me siento agradecido”, refiere.

Pero el futbolista hondureño también es leal a su fe, pues antes de cada juego siempre ora en su casa. Y si se le olvida pega carreras.

“Ha habido veces que se me ha olvidado hacerlo y me acuerdo en la calle, entonces me regresó a la casa para hacer la oración, para que nos vaya bien en el partido”, remarca. Además lo hace con el equipo.

LA LEALTAD SIEMPRE PRIMERO

A futuro, Marcos se ve en el mismo conjunto.  Tal vez en otra posición por la edad y para evitar desgaste.  “Pero no dejo al Deportivo Ocotal”, reitera el hondureño.

A los jugadores jóvenes les recomienda ser leales.  “Esto es de altos y bajos y uno tiene que ser el mismo cuando las cosas están saliendo bien y cuando están saliendo mal, uno no debe de cambiar”, recomienda.

Así es la vida desde el punto de vista de un jugador excepcional, que puede encontrarlo y pedirle una selfie junto al campo o bien en su venta de baleadas hondureñas de Ocotal.

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