Los guardianes “ocultos” del parque central Ocotal

Los guardianes “ocultos” del parque central Ocotal

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Él y otros guardianes se dedican a mantener la belleza del parque de Ocotal. Foto: A. Aguilera.

Mientras a las 3.00 a.m. buena parte de los ocotaleanos duerme, algunos guardianes como don Luis Enrique Pérez García, de 48 años, se levanta para alistarse e irse a trabajar al Parque 16 de Julio de Ocotal, reconocido como uno de  los mejor cuidados  y bonitos de Nicaragua.

“A esa hora me baño, luego tomo café, y después de las 4 de la mañana agarro mi bicicleta y en cuestión de minutos, tal vez unos 15 o 20,  estoy en el parque, pues el quehacer comienza a las 5 de la mañana en punto”, cuenta.

Don Luis vive en el barrio Sandino y tiene 12 años de tener esa rutina. Sus compañeros de trabajo también madrugan, pues ya a las 4 de la mañana se despiertan y se preparan su comida para enfrentar el día. Algunos se movilizan desde barrios como el 19 de Julio o María Auxiliadora, y echan mano de sus bicicletas para llegar temprano y frescos a su destino.

UN EQUIPO FUERTE

Son hombres fuertes y en forma.  Son los guardianes del parque, un  equipo de  cuatro  trabajadores que a diario le da mantenimiento.

Nadie imagina, sin embargo, que eso conlleva un cuido meticuloso.  “Nada hacemos a la ligera”, dice Santos Benito Gómez Pastrana, responsable de las labores.  Santos, al igual que don Luis, no es un trabajador cualquiera pues tiene experiencia en el tema.  En el caso de Santos, más de 20 años.

De manera que estos guardianes inician sus tareas regando las plantas en el famoso de parque, que ocupa una manzana de tierra en la calle central del pueblo.

A cada trabajador se le asigna un área, y si ven que una está más seca, todos le echan “la vaca”.

LA ESTRATEGIA DE LOS GUARDIANES

Santos cuenta que hay plantitas que son más sensibles que otras.  “Los crotos (conocidos también como crotón –Codiaeum-), por ejemplo, son bien delicados, por eso les damos prioridad, luego a las isoras (o ixora -Ixora coccinea-), mil flores, palmeras y así avanzamos regando: iniciando por las débiles y terminando con  las más resistentes”, detalla. El equipo   termina de regar a las 7 de la mañana, es decir que la labor les lleva dos horas.

Tras eso, los guardianes se dedican a barrer y a limpiar los recipientes de basura. A veces se dividen el parque por pareja, en otras ocasiones cada uno avanza en la parte asignada.

Esa es una tarea que debe finalizar a más tardar a las 9 de la mañana, aunque el equipo siempre se pone las pilas y acaba antes, ya que la gente transita desde muy de mañana por el parque.

UNA LARGA JORNADA

“Y nos gusta que lo vean limpio, así que le ponemos interés”, cuenta don Luis.  En el resto de la mañana y tarde, el equipo siempre está pendiente del parque, ya sea para podar o abonar.  Incluso para recoger la basura, que usualmente a las 11 de la mañana  ya asoma detrás de  las bancas.

“No hemos logrado un apoyo ciento por ciento en esto, porque siempre encontramos basura tirada, y desearíamos que la gente no lo hiciera porque hay basureros”, menciona Santos.

De modo que siempre les toca estar atentos.  Ya a las 4 de la tarde, cada guardián puede irse a su casa para descansar y retornar a la labor la madrugada siguiente, tras 12 horas dedicadas a mantener el parque como un lugar soñado.

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