Una estampilla, Ocotal, y la piedad detrás del relato negro de Arquímedes...

Una estampilla, Ocotal, y la piedad detrás del relato negro de Arquímedes González

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Una estampilla de Ocotal es el puente entre Arquímedes González y el relato donde plasma sus recuerdos de niño. Imagen: QTO.

“Al pegar la estampilla vio la imagen del puente de Ocotal. Dos voces le ordenaron que fuera a esa ciudad”.

Esta frase probablemente resume “Las voces de José”, del multipremiado escritor nicaragüense Arquímedes González, un maestro del “relato negro”, que echa mano de la cabecera de Nueva Segovia para desarrollar una historia con fuerte contenido social en su libro “Tengo un mal presentimiento”.

UN PROBLEMA POCO ABORDADO

En el relato, José, un español nacido en Valencia, va a dar a Ocotal en medio de una lucha mental, gracias a la estampilla. Los giros inesperados, la ironía y el suspenso hasta el final de la historia, son utilizados por Arquímedes González como vehículo para señalar un problema social poco abordado: la falta de comprensión ante las enfermedades mentales.

“Yo deseaba escribir un relato sobre una persona con una enfermedad mental porque aún en nuestras sociedades hay muchos estigmas y muchos creen que solo a algunas personas débiles les puede pasar”, dice el escritor, en una entrevista concedida a Qué tal Ocotal.

ESTE ESPAÑOL FUNDÓ NUEVA SEGOVIA

Arquímedes González.

Cualquiera puede convertirse en José y sufrir como él, según González.

“Las enfermedades mentales pueden afectar a cualquier persona sin importar su estatus social, su raza, su sexo su edad. Pero en la sociedad muchas veces esto es incomprendido y los afectados se sienten solos y llenos de miedo. Callar no es la solución. Hay que decirlo y buscar ayuda médica”, sostiene.

El autor, quien reclama compasión para las personas con padecimientos mentales, afirma que se inspiró en Ocotal porque nunca olvidó la ciudad, que conoció de niño, de la mano de su mamá, ya con los aires de diciembre.

LOS RECUERDOS, JOSÉ, Y LA ESTAMPILLA

Recuerda que le llamó la atención “la gente con suéteres y frazadas. Fuimos otras veces y siempre recuerdo el frío y la vegetación muy linda. El pueblo es soñado con gente muy amable y que tiene el don de la paciencia y las buenas costumbres todavía”.

Al final, José es un personaje ficticio que le pone rostro a un padecimiento totalmente humano.

Y la estampilla… tampoco nunca existió, aunque Arquímedes confiesa que le gustaría ver una de Ocotal, el lugar ideal para que José buscara “la paz en su interior, huyendo de sus fantasmas”.

Si querés leer el relato apretá aquí. También podés preguntar por las obras de Arquímedes González en las librerías o comprarlas en internet.

 

 

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