Boxeadoras que demuestran que el ring no es sólo para hombres

Boxeadoras que demuestran que el ring no es sólo para hombres

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Un grupo de boxeadoras de Ocotal, de la mano del expeleador Eliseo “Chevito” Urcuyo, está demostrando que el ring no es sólo para hombres.

La escuela de boxeo de Ocotal no discrimina, es gratis y está dirigida por un boxeador de los años 70,  considerado en la época entre los más bravos del ring en peso minimosca.

La academia, que tiene el nombre del entrenador, cuenta con mujeres entre sus 20 alumnos.

La mayoría trabaja y vive en barrios como el Sandino, José Santos Rodríguez, Santa Ana y Pueblos Unidos, y llegan al entrenamiento en bicicleta. Entre las mujeres boxeadoras hay madres y asistentes del hogar como, Katherin Sujey Cárdenas, de 18 años de edad, quien comenzó a pelear hace 4 años.

DIFÍCIL COMIENZO

Al comienzo fue difícil, porque soy zurda y pelear con derechos es más complicado. En las primeras semanas me ligaba, amanecía muerta cada día, pero el secreto es volver para acostumbrar al cuerpo, y así hice yo”, comenta.

Joseling Leticia Rodríguez, otra de las alumnas, sostiene que al inicio toca esforzarse y aguantar. “Yo aprendí a moverme bien en el ring hasta como a los siete meses, pero para qué, se aprende, y  con el tiempo te volvés más fuerte”, asegura.

“Chevito”  indica que tras ocho o nueve meses de práctica, los pupilos ya pueden “guantear”, es decir, tener peleas de entrenamiento, pero antes de eso, aprenden a vendarse las manos para evitar fracturas y golpes rectos, combinaciones, ganchos, cruzados, jabs, entre otros.

LAS BONDADES DE SER BOXEADORAS

“Las mujeres usualmente entrenan con mujeres, algunas veces las pongo con hombres, pero todo con cuidado”, señala “Chevito”.

Katherin y Joseling coinciden en que su escuela es una de las mejores.

“En mi caso, me ha subido la autoestima y me ha alejado de la depresión, porque a veces cuando uno llega a la casa piensa en los problemas que tiene, pero en la escuela de boxeo todo eso se olvida, uno se distrae y vuelve la alegría”, menciona Katherin, quien ganó su primera pelea, en 47 kilos, en Somoto, el año pasado.

Joseling agrega que a ella el boxeo le ha permitido mantenerse en forma.

“Chevito” resalta que aprender a boxear, en estos tiempos es más que oportuno. “Con la violencia que hay en la calle, uno tiene que aprender a defenderse”, advierte.   A eso añade el hecho de que el deporte es generoso con el cuerpo.

El entusiasmo de los alumnos es un trabajo que ya lleva 27 años, pues cuenta “Chevito” que fundó su escuela en 1991 “por pura pasión”.

ASÍ EMPEZÓ TODO
Boxeadoras y boxeadores, pupilos de Eliseo “Chevito” Urcuyo. Foto y video: Heydi Gómez.

“Vi que en Ocotal había afición por el béisbol y el fútbol, pero no había boxeo, entonces decidí enseñar el deporte, conseguí un par de guantes y la instalé (la escuela) en el Polideportivo, que en ese entonces sólo era techo, así comenzó la escuelita,  gratuita para todos y sólo con el compromiso de ser disciplinados con el deporte”, recuerda. Y sin paga para él.

Con esas ganas de enseñar, “Chevito” logró que en 1993 sus discípulos participaran en un campeonato en Managua, no ganaron, pero hicieron la lucha. Años más tarde, sin embargo, vieron los primeros frutos.

En 1999, consiguieron  una medalla de oro, dos de plata y tres de bronce. “Eso me indicó a mí que habían aprendido más”, rememora.  En los años siguientes, a como pudo, logró mantener la escuelita.

¿QUIÉN SE APUNTA?

Actualmente vamos  a la Copa Alexis Argüello (de boxeo aficionado), la Alcaldía nos apoya económicamente para participar. El año pasado fuimos a Corn Island y competimos en peso pesado, en más de 91 kilogramos… y seguimos trabajando”, reitera.

En la escuela ‘Chevito Urcuyo’ el entrenamiento es diario, de lunes a viernes, de 5 de la tarde a 6:30 ó 7 de la noche.  Aunque cuando hay campeonato, se extiende hasta las 7:30 de la noche o más.

Sus pupilos hoy son mejores atletas y personas que antes, y cada vez que suben al ring, lo hacen con el objetivo de poner en alto el nombre de Ocotal.

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